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¿Cómo decirle adiós a la procrastinación?

¿Cómo decirle adiós a la procrastinación?

Todos hemos tenido ese momento, esa cosa, ese problema que dejamos para “mañana”. En otras palabras, procrastinar es lo mismo que aplazar o diferir. Surge cuando debemos realizar algo importante y lo posponemos para más tarde para hacer otro tipo de actividades. Con el artículo 

¡Que no te Engañen Los Sesgos Inconscientes!

¡Que no te Engañen Los Sesgos Inconscientes!

Nuestro cerebro quiere coger atajos, ahorrar energía para centrarse en lo mas vital e importante. Está constantemente recibiendo información a procesar, con lo cual busca la manera más fácil de hacerlo, relacionándolo con lo que ya conocemos. Algunos estudios afirman que el inconsciente procesa información 

¿Cómo Eliminar los Pensamientos Destructivos?

¿Cómo Eliminar los Pensamientos Destructivos?

El engaño de la percepción

En artículos anteriores os he hablado de cómo funciona nuestra mente y lo extraordinaria que es. Está constantemente procesando información tanto a nuestro favor (pensamientos constructivos) como a nuestra contra (pensamientos destructivos). Curiosamente, cuando nos planteamos alguna pregunta, nuestra mente automáticamente intenta encontrar la respuesta. Aunque en ese momento no la encontremos, inconscientemente se mantiene alerta para captar señales que puedan dar la respuesta a lo que buscas. Nuestra percepción cambia constantemente, elegimos solo aquella parte del mundo que nos interesa ver y esto cambia nuestra manera de percibir el mundo. Si por ejemplo, tenemos la idea que viajar es peligroso, nuestro cerebro estará pendiente de captar señales que justifiquen esa idea. Seremos más receptivos al ver una noticia de algún accidente. 

Cuando esto pensamientos se vuelven limitantes tiene una repercusión destructiva en nuestra mente. Estos generan miedo, ansiedad e infelicidad. Sentirás que haces las cosas mal y querrás dejar de intentarlo. Por eso es tan importante saber identificar rápidamente los pensamientos destructivos que no te permiten crecer.

A continuación os daré unos ejemplo de pensamientos destructivos que tal vez resulten familiares. 

“Esto nunca me funcionará”

Lo que se encuentran tras estos pensamientos es que cualquier cosa que te plantees, nunca funcionará si no lo intentas. Cuando estés pensando de este modo, mejor di: “No se AUN como funcionará ¿Cómo conseguiré que funcione?” La diferencia está en que formulando de esta manera programas tu mente a pensar en modo productivo. De ese modo te esfuerzas en salir de tu zona de confort, buscarás nuevas soluciones y oportunidades para lograrlo. Hoy en día tenemos la gran virtud de estar globalmente conectados, existe un sin fin de información a nuestro alcance. Quién sabe, tal vez esa cosa que intentas averiguar, alguien ya lo haya hecho antes. No es necesario reinventar la rueda si ya existe. 

“No soy capaz de hacerlo”

El pensamiento más limitante sería el “no soy capaz de hacerlo”, mejor di “no soy capaz de hacerlo AUN”. Al no ser que estes intentando luchar contra la gravedad, sin embargo es posible experimentar la ingravidez sin salir al espacio en aviones preparados para realizar vuelos parabólicos. Tampoco existe la mutación en humanos que otorga alas para volar, no obstante hemos logrado diseñar aviones. 

“Esto ya me lo sé”

Los pensamientos como “esto ya me lo se”, hace que nuestro cerebro desconecte y no gaste energía innecesaria para procesarlo. Realmente piensa, ¿qué puedo aprender de esto? Seguramente existe algo más que puedas aprender, desde otro punto de vista. Hay una gran diferencia entre saber una teoría que practicarla. Hasta lo más sabios de la historia citaban:

“Solo se que no se nada” – Sócrates

Perseverar y persistir para eliminar los pensamientos destructivos

Reprogramar tu mente para crecer no se hace del día a la noche, esto requiere práctica y constancia. Recuerda que has requerido toda tu vida para obtener tus creencias actuales, tus hábitos y tu comportamiento. La plasticidad del cerebro es la habilidad del mismo en cambiar tanto su estructura física como su organización funcional, a base de experiencias, estímulos, y entrenamientos cognitivos, que favorecen nuevas conexiones neuronales. A respuesta de repetir, repetir y mas repetir logramos cambiar nuestras pensamientos destructivos en nuevas maneras permanentes de ser. 

Pensamientos destructivos vs pensamientos constructivos

Si llevas mucho tiempo escuchando a tus pensamientos destructivos es probable que estos “asfixien” a los pensamientos constructivos. Los pensamientos destructivos existen porque intenta hacer más seguro tu presente o futuro basándose en experiencias pasadas, lo malo es que solo recuerda lo que salió mal. Distorsiona la realidad de manera que solo veas aquello que crees que no puedes ser o hacer. Los pensamientos constructivos miran hacia tu pasado y encuentran momentos de crecimiento. Dejar que los pensamiento constructivos sean los dominantes, obtenemos mejores resultados en la vida, buscando soluciones y manteniéndonos avanzados.

Somos 100% responsables de creer como somos

Subestimamos el poder que tienen nuestros pensamientos, las palabras que nos decimos a nosotros mismos. Cuanto más pienses, digas, escribas o sientas, más lo grabarás en aquellas conexiones neuronales. Claro está que si hemos estado expuestos a personas tóxicas o altamente exigentes con nosotros desde la infancia, hemos obtenido creencias limitantes que ahora nos condiciona nuestra manera de ser. Al fin y al cabo, somos nosotros quienes somos 100% responsables de creer como somos o si cambiarlo.

Albert Einstein no supo hablar hasta los 4 años de edad y no supo leer hasta los 7 años, imaginaros si él se hubiese aferrado a ello y pensado que no era lo suficientemente inteligente.

La escritora de Harry Potter, J.K Rowling, fue rechazada por 12 distintos publicistas con su primer libro. Si hubiese pensado que sus novela no era lo suficientemente buena, no se convertiría en la novelista mejor pagada del mundo.

La misión Apollo 11, no hubiese puesto a Neil Armstrong en la luna si hubiesen pensado que nunca funcionaría. Aunque en la actualidad existan habladurías si realmente el ser humano ha estado en la luna o no, pero os hacéis la idea de cómo los pensamientos destructivos nos limitan para crecer.

Cuida el jardín de tu mente

Mi metáfora favorita cuando hablo de la mente es compararlo como si fuera un jardín, si lo descuidas se marchitará. Si lo riegas y le das los mimos que necesita, ¡florecerá! Si sigues alimentando los pensamientos destructivos, terminarás intoxicado y no habrá espacio para que crezcan tus pensamientos constructivos. Las malas hierbas, como sabéis, hay que arrancarlas de raíz para que no colonice tu mente, o mejor aun… ¡que no vuelvan nunca más! 

No te fustigues si te das cuenta que hasta el día de hoy te has estado privando de crecer, el simple hecho de estar leyendo esto ahora mismo, identificando aquellos pensamientos es una señal de avance. A partir de ahora eres más consciente de ellos y puedes cambiarlo. Me gustaría citar la autora y poeta, Emily Maroutian, cuando dijo: “no estas atascado. Solo estas comprometido a ciertas patrones de comportamientos porque te ayudaron en el pasado. Ahora, esos comportamientos se han convertido en algo dañino mas que algo útil. La razón por la que no puedes avanzar hacia delante es porque sigues aplicando un vieja formula a nuevo nivel en tu vida. Cambia la formula para obtener un resultado diferente.”

Profundizando más en la neurociencia

En el siguiente video podes ver la ponencia del neurobiólogo José Ramón Alonso, catedrático en la Universidad de Salamanca, donde explica que nuestra mente crece cuando le proponemos un reto. Al igual que las demás partes de nuestro cuerpo, cuando las ejercitas, crece. De una manera pedagógica nos hace entender el funcionamiento del desarrollo de nuestros cerebros. Después de ver su ponencia no te cabrá duda en que hemos de ejercitar nuestro cerebro durante toda nuestra vida. 

Cristina J. Feltström

Foto: @cadop de Unsplash

¿Cómo superar el miedo?

¿Cómo superar el miedo?

Todos sentimos miedo alguna vez, es una emoción básica que compartimos con nuestro entorno y se activa cuando percibimos amenazas. El miedo conforma una familia de emociones que se comprenden desde el estrés, el pánico, la angustia o el malestar temeroso hasta la fobia. El