Etiqueta: comportamiento

¿Cómo Tratar Con Personas Tóxicas?

¿Cómo Tratar Con Personas Tóxicas?

Probablemente todos hemos estado expuestos ante el veneno de una persona tóxica, tal vez lo estés justo ahora y aún no lo sabes. El comportamiento de las personas tóxicas llega normalmente, de forma gradual. Es por eso que resulta tan peligrosa, ya que nos damos 

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Como algunos ya sabéis os indiqué en el anterior post que os hablaría sobre la inteligencia emocional. Me resulta importante compartir esta información con vosotros ya que la inteligencia emocional se ha convertido en una herramienta de desarrollo, una habilidad necesaria para el buen funcionamiento 

¿Cómo entender nuestras emociones? Neurociencia

¿Cómo entender nuestras emociones? Neurociencia

¡No os asustéis al ver el título de esta entrada! No voy a daros un sermón de neurociencia. Sólo quiero mostrar varios conceptos sobre cómo funciona nuestro cerebro para entender mejor como percibimos y actuamos ante nuestras emociones. Todo tiene su explicación.

El misterio de la relación entre la mente, la conducta y la actividad propia del tejido nervioso se comprende cómo una disciplina integral que llamamos neurociencia. ¿Por qué os voy a hablar de esto? Porque comprender la fisiología cerebral es imprescindible para poder comprender nuestros comportamientos. Nos ayudará a conocer mejor los procesos de enseñanza y aprendizaje y a su vez, poder aplicar herramientas que ayuden a la moderación de los estados emocionales, permitiéndonos cada día a ser un poco más felices y mejorar nuestra calidad de vida. 

Los recuerdos cambian constantemente nuestra forma de percibir el mundo, sólo elegimos lo que nos resulta relevante. El recuerdo lo conservamos en la memoria, obviamente, y esto cambia nuestra manera de percibir el mundo real, algo ya no tan obvio para muchos. Es decir, la mente no percibe la realidad plena, percibe y a la vez recuerda aquello que ha tenido un impacto en nosotros, asociando la realidad percibida con un evento pasado. Tenemos la idea que la percepción del mundo exterior es la correcta, pero no nos dejemos engañar, no podemos fiarnos de las imágenes que nos presenta nuestro cerebro de la realidad que vivimos. La paradoja esta en la intuición, esa magia que asocia nuestras experiencias con la vivencia actual.

Ejemplos de percepciones

Una chico está subiendo el ascensor de su piso, donde le espera su pareja para cenar. De repente el ascensor se para y se queda atrapado hasta que los servicios técnicos consiguen abrir las puertas. Mientras tanto su pareja le está esperando, viendo pasar los minutos en el reloj, durante ese tiempo a ella le surgen pensamientos tales como: “¿habrá tenido un accidente? ¿estará con otra persona?” Todo esto surge en su mente y le altera su realidad. Cuando el chico llega por fin ella encuentra un cabello rubio sobre el hombro de su camisa. Instintivamente se le “enciende la bombilla” y cree que efectivamente ha estado con otra persona. Esto es lo que se denomina como un prejuicio inconsciente que realiza nuestro cerebro para justificar una falsa realidad o “película” que hemos montado en nuestra mente. 

Otro ejemplo puede ser: 

Una persona pasea por el bosque y ve algo que parece una serpiente. Los ojos envían la información a varias estructuras cerebrales. El tálamo no tiene la capacidad para discernir si es una serpiente o una rama. Para saberlo, es el neocórtex el que debe procesar la percepción visual y éste se toma su tiempo. Pero el tálamo no espera a obtener la respuesta. Así que simultáneamente la amígdala se activa para que se ponga en marcha la respuesta emocional de huida. El cuerpo libera adrenalina, activa los circuitos neuromusculares y el paseante da un salto. Al cabo de una fracción de segundo, llega la respuesta del neocórtex de la región occipital en este caso: No, no es una serpiente, es una rama. El cuerpo se relaja.

¿Cómo se producen las emociones?

En general, podemos diferenciar 3 zonas de nuestro encéfalo que configuran nuestra mente:

Zona reptil/reptiliano

Es la primera zona que se desarrolla y donde se encuentra nuestro instinto, el poder de la supervivencia. Se puede ver cómo el instinto animal, es donde se reacciona ante una amenaza y bien huimos o atacamos. Pero también puede actuar ante una amenaza que no es real como si lo fuera y esto guardia relación estrecha con el stress o la ansiedad. Os pongo un ejemplo para explicar esto mejor: Ante un incendio nos encontramos ante una amenaza real. Sin embargo, si vamos por la calle y un amigo nos asusta por la espalda gastándonos una broma, activaremos nuestro estado de alarma durante unos instantes, nada gracioso para nosotros, hasta que nuestro neocórtex toma cuenta de que nuestro amigo no es una amenaza.

Zona emocional/límbico

Según se va desarrollando nuestro cerebro llagamos a la zona límbica, es la parte que siente, la percepción inconsciente y donde se produce las emociones. Si te encuentras en la situación donde reaccionas de una manera que no te hubiera gustado, por ejemplo, le pegas 4 gritos a alguien y realmente no querías hacer eso. A esto le solemos llamar el “secuestro de la amígdala”. Son respuestas que tu cerebro aprendió antes de que razonaras.

Si nuestros cerebros funcionasen perfectamente en cada momento, las señales que captan nuestra zona emocional llegarían a la zona racional, y ésta se encargaría de analizar la señal para luego enviarle la respuesta de cómo reaccionar a la zona emocional. Pero esto no siempre es así. En ocasiones el cerebro emocional coge un atajo, lo que llamábamos anteriormente como el secuestro de la amígdala. Cuando la señal llega aquí, es cuando reaccionamos como no nos gustaría, ya que no ha pasado por el raciocinio, el neocórtex. 

Zona racional/neocórtex

Cuando se nos ha desarrollado el neocórtex se genera el raciocinio, pensar y reflexionar. Es el último que entra en acción. Es la parte más evolucionada del cerebro y la que tarda más en desarrollarse. Cuando comienza a funcionar la zona racional ante un reacción desde la zona reptil o emocional, es cuando comienzas a sentir los remordimientos. Un ejemplo para los que somos padres, a veces cuando intentamos razonar con nuestros hijos nos desesperamos al ver que no nos entienden. Esto se debe a que ellos aún no han desarrollado esa parte del neocórtex para entenderlo y razonar. Y la mejor manera de hacerles llegar lo que le estamos explicando es a través de las emociones. 

El problema de la contradicción entre el razonamiento y los sentimientos

Solo en los últimos años ha aparecido un modelo científico de la mente emocional qué explica la forma en la que muchas de nuestras actividades pueden estar controladas emocionalmente. Podemos ser muy racionales en un determinado momento y tan irracionales al momento siguiente. El vaivén entre el sentir y el pensar, las emociones guían nuestras desiciones en cada momento, trabajando con la mente racional y capacitando al pensamiento mismo. Es nuestra intención descubrir un modo inteligente de armonizar ambas funciones. 

Os dejo el siguiente video para que echéis un vistazo a esta corto animado de The CGBros sobre un chico en a una cita a ciegas y su cerebro que va a toda máquina, una lucha épica entre el lado izquierdo lógico e inhibido y el lado derecho impulsivo y emocional.

¿Habéis oído hablar del dicho: Un perro viejo nunca aprende? Pues, es un gran mito. El cerebro es extraordinariamente plástico, pudiéndose adaptar cambiando su estructura de forma significativa a lo largo de la vida. La experiencia modifica nuestro cerebro continuamente fortaleciendo o debilitando las sinapsis que conectan las neuronas, generando así el aprendizaje que es favorecido por el progreso de regeneración neuronal llamado neurogénesis. Este proceso se conoce como aprendizaje. Independientemente del declive natural que conlleva la vejez, el aprendizaje se puede producir a cualquier edad, somos capaces de generar nuevas neuronas y nuestra inteligencia no es fija ni inmutable. La neurociencia ha demostrado que las emociones mantienen la curiosidad, nos sirven para comunicarnos y son imprescindibles en los procesos de razonamiento y toma de decisiones.

Así que nunca es tarde para aprender nuevas habilidades. Existen miles de posibilidades para crear nuevas conexiones, seguir alimentando tu mente para crecer y ser tu mejor ser. 

Cristina J. Feltström

Foto: Unsplash