¿Porqué desarrollar la autorregulación emocional?

¿Porqué desarrollar la autorregulación emocional?

Pensar antes de actuar… ¿Cuántas ocasiones nos lo habremos planteado? No siempre se logra reaccionar de manera apropiada durante una situación crítica. Para ello hay que saber controlar nuestros impulsos emocionales. Desarrollar la autorregulación emocional es lo que nos evita ser esclavos de nuestros propios sentimientos y mutar en modo Hulk cada vez que nos invaden. En el artículo anterior os hablé de la importancia del autoconocimiento, el primer componente de la inteligencia emocional. La autorregulación viene a ser el segundo componente hacia un desarrollo personal exitoso. Sigue leyendo y descubre porqué. 

¿Qué es la autorregulación emocional?

También llamado autocontrol, es la habilidad de tener control propio sobre nuestros sentimientos en distintos instantes. Se trata de aprender a reconocer nuestras emociones y así controlar los impulsos que estos desencadenan. Esta capacidad te permite lidiar y expresar las emociones, tanto “negativas” como “positivas”, de forma adecuada. De modo que seamos nosotros mismos quienes las controlamos y no del modo adverso. La autorregulación es de carácter personal, nuestra capacidad de reflexionar y así controlar nuestros impulsos.

“La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso, se ha vuelto un aprendizaje crucial de la vida” – Daniel Goleman

Los resultados de una buena autorregulación emocional

Una persona con buenas capacidades de autorregulación emocional desarrollan una buena confiabilidad, apertura al cambio o conformidad con la ambigüedad. Es capaz de pensar antes de actuar, centrando las conversaciones y los esfuerzos en las materias relevantes, y no en temas emocionales. También saben crear un clima de confianza ya que son flexibles y saben adaptarse bien a los cambios. Una autorregulación bien desarrollada también facilita la gestión de conflictos y la solución de situaciones complejas o de tensión. Además, te permite influir mejor en los demás y aprendes a asumir la responsabilidad de tus propias acciones.

¿Cómo se trabaja esta habilidad?

En primer lugar entender que desarrollar esta habilidad no es erradicar las emociones y no sentirlas. Por alguna razón existe el dicho de “aquello a lo que te resistes, persiste” y cierto es que emociones mal gestionadas, probablemente se vuelvan más intensas. Saber la función que tiene cada emoción y aprender a “escucharlas” es lo que te permitirá comprender su mensaje y a continuación, saber responder de la manera adecuada. 

Hay que tratar de desistir en clasificarlas como negativas o positivas, por muy desagradables que resulten, ya que su primordial función es transmitirte un mensaje. Una vez cumplida su función, desaparecen, siempre que no se hayan gestionado de manera errónea. En este artículo os cuento sobre las 4 errores a la hora de regular las emociones. Cuando te permites sentir tus emociones, estas aceptando su aparición y esto a su vez te permitirá ver en qué modo regular mejor dicha emoción.

Observa que resultados fisiológico desencadena en ti. Si la respiración se agita, concéntrate en la respiración plena para cambiar tu estado emocional. Ya que las emociones y y el sistema nervioso está conectados con la respiración. Si logras controlar tu respiración para volverla más relajada y calmada, te será más fácil tanto pensar con claridad y actuar menos impulsivamente. Esto puede resultar difícil para algunas personas, sobre todo cuando la emoción es muy intensa pero puede mejorar con la práctica. Al igual que la meditación y el Mindfulness, son técnicas que ayudan a la autorregulación pero requieren práctica y mejoran con el tiempo. Cada uno debe encontrar la técnica que mejor se adapte a sí mismo.

“Cuando no podemos cambiar la situación a la que nos enfrentamos, el reto consiste en cambiarnos a nosotros mismos” – Viktor Frankl

Tu propia estrategia de autorregulación emocional

Como mencionaba en el párrafo anterior, cada uno debe encontrar su método. No siempre experimentamos formas puras de cada emoción, ni las mismas emociones se manifiestan ante acontecimientos o situaciones de la vida similares. Es por ello que no hay una solución única, entender su origen para tratar la causa es la única forma de evitar que tomen el control de ser.

Cristina J. Feltström

Foto: @innernature de Unsplash



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