¿Cómo Domar las Emociones?

¿Cómo Domar las Emociones?

La naturaleza nos ha dotado de emociones como mecanismo de supervivencia a modo de resortes que nos impulsan a actuar para satisfacer nuestras necesidades. Por nuestro propio beneficio, hemos de aprender a domarlas (no erradicarlas). Para encontrarle una respuesta al título de este post, conocer mejor la razón de nuestras emociones nos ayuda a prevenir mejor nuestras reacciones, algo así como llegar a domar las emociones.

Quién conoce las emociones, y para esto se requiere conocerse a sí mismo, dispone del reconocimiento de un sentimiento en el momento que aparece. La incapacidad de reconocerlos nos convierte en esclavos de los mismos. Saber identificar las emociones nos permite llevar mejor nuestras vidas, ya que logramos conocer mejor cuales son los verdaderos sentimientos. Algunas de las reacciones fisiológicas y de comportamiento que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras se adquirieren por experiencia, como el miedo o la ira, pero la mayoría de las veces se aprende por observación de las personas de nuestro entorno.

¿Se pueden domar las emociones? 

Si sabes por qué y para que actúas de una manera determinada, puedes cambiar el modo en que reaccionas. Esto significa que, en vez de estar en una eterna lucha con nuestras emociones hemos de trabajar con nuestras reacciones. Las emociones son comunes para toda persona pero la manera en que reaccionamos es única en cada uno de nosotros. Todo es debido a lo mencionado en el anterior párrafo. Para evitar el bucle “búsqueda de argumentos para justificar tu emoción” es decir, el ¿por qué?, hemos enfocarnos en él ¿para qué?. Cuando empiezas a preguntarte, ¿para qué reacciono de esta manera? ¿para qué me sirve? le das tiempo a las emociones de pasar desde la amígdala donde se generan hasta el raciocinio. Este proceso será necesario para darse cuenta que la mayoría de las veces no merece la pena enojarse, preocuparse o cualquier otra reacción negativa. Me enfoco en este artículo a las reacciones negativas porque suelen ser estas las que deseamos minimizar. La verdad es que gastamos mucha energía reaccionando ante emociones que finalmente no eran para tanto. 

La verdad por la que las emociones son necesarias

No siempre experimentamos formas puras de cada emoción, ni las mismas emociones se manifiestan ante acontecimientos o situaciones de la vida similares. Por lo cual, la experiencia de la emoción puede ser muy subjetiva aunque expertos creen que hay una serie de emociones básicas universales que son experimentadas por personas de todo el mundo independientemente de su origen o de su cultura. Paul Ekman afirmó que las emociones básicas son seis; tristeza, felicidad, sorpresa, asco, miedo e ira. Todas ellas, en teoría, existen en todos los seres humanos, independientemente de la cultura en la que se hayan desarrollado. A continuación os explicaré la finalidad de las emociones básicas con fin de entender porque las tenemos y porque son necesarias.

Tristeza

Su función principal es readaptarse a una pérdida, sea esta consecuencia de un fallecimiento, una decepción o un perdida de un objeto, etc. Es una emoción fundamental para que nuestro cerebro procese la ausencia de ese “algo”. Evitarla supondrá una inadaptación que mantendrá ese sentimiento o bien latente o bien a flor de piel. 

Miedo

¡Esta emoción evita que nos extingamos! Cuando estamos inmersos ante un peligro, buscamos cómo resolverlo, poder evitarlo o huir. Procura poner el enfoque adecuado para no quedar paralizado o limitado.

Asco

Nos mantiene alejado de algo que no soportamos. Tiene la función de dirigirnos hacia otro lugar donde no esté presente. 

Ira

Su función es la de atacar, sobrevivir mediante la lucha verbal o física. La mejor medicina ante esta emoción es emplear la asertividad a la hora de comunicarse y el metamomento para controlar los impulsos. 

En conclusión, las emociones nos ayudan a sobrevivir, prosperar y evitar el peligro. O cómo bien defendía Charles Darwin, la necesitábamos para adaptarnos a sobrevivir y reproducirnos. También son el motor motivador y propulsor para tomar decisiones. Nos permite enviar señales de cómo nos sentimos para que los demás lo entiendan y nosotros entender a los demás, a través del lenguaje corporal y/o la manifestación verbal implícita. De esta forma podemos responder de manera adecuada y construir relaciones más profundas. 

Las emociones negativas no existen

Sabiendo mejor el origen de las emociones se puede decir que no existen emociones “negativas”, sino que todas forman parte del motor de la supervivencia humana. Es por ello que quiero hacer hincapié en que, no se debe de reprimir las emociones. No es lo mismo domar las emociones, es decir controlar, qué erradicar. Siendo esto último una misión imposible. Lo importante es controlar las reacciones ante dichas emociones, entender el estado emocional en el que te encuentras para actuar en consecuencia. Si estas triste no significa que eres una persona triste, si estas enfadado no significa que eres un “gruñon”, tu decides como quieres que te afecte.

Recuerda:

  • No somos nuestras emociones
  • Emoción es aquello que sentimos
  • Emoción es algo que experimenta tu cuerpo.

“Por fin estamos tomando conciencia de que hay vida antes de la muerte.” – Eduard Punset

En este programa de Redes, exploraremos algunas de las claves de lo aprendido en los últimos años para encarar el gran desafío de difundir el aprendizaje social y emocional en todos los ámbitos de la sociedad y cómo las emociones nos atraviesan desde los primeros años de vida y nos definen como personas.

Es aquí donde nace la importancia de poner en práctica la Inteligencia Emocional. La Inteligencia Emocional consiste en la capacidad de identificar las emociones, propias o ajenas y actuar en consecuencia para beneficiarnos de ellas. Nos sirve para detectar el secuestro cerebral, que es cuando nuestro cuerpo reacciona antes las emociones sin pasar por el raciocinio, resultando así en algo impulsivo y a la azar de nuestro instinto. Si quieres saber más sobre el funcionamiento emocional te invito a leer este artículo.

Cristina J. Feltström

Foto: @anneniuniu de Unsplash



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