Lo que necesitas saber sobre la negociación y solución de conflictos

Lo que necesitas saber sobre la negociación y solución de conflictos

No es posible evitar los conflictos. Tampoco son deseables pero gracias a ellos, tenemos oportunidades de cambiar y crecer. Podemos aceptar los conflictos como retos de la existencia humana, encauzando nuestros esfuerzos a desarrollar estrategias que permitan manejarlos de forma creativa y flexible. Siendo así, si logramos identificar en ellos oportunidades de cambio, obtendremos crecimiento personal y social.

¿Qué es un conflicto?

Se trata de una problemática sin resolver ante una situación donde se presentan intereses opuestos en forma de disputa. Se forman por la manera que tenemos de ver el mundo y la importancia que le damos. Ante un conflicto, ya sea con otra persona o con nosotros mismos, hemos saber en qué posición nos encontramos. Con lo cual, para solucionar conflictos de manera eficaz, tenemos que entender cómo somos y la forma en la que vemos las cosas.

“Camina como el león, habla como las palomas, vive como los elefantes y ama como un niño pequeño” – Santosh Kalwar

Conviértete en experto en solución de conflictos.

Asegúrate de pensar de manera creativa y podrás idear algo nuevo. Esto permite cuestionar hábitos, abandonar inercias y abordar la realidad de formas novedosas. Mantener una mente crítica nos ayudará a analizar información y ser capaces de llegar a conclusiones propias sobre la realidad que permite llegar a conclusiones alternativas. 

Hemos de entender que la actitud que tengamos ante un conflicto, muy probablemente será la actitud que recibamos del supuesto oponente. En varias ocasiones hemos podido evidenciar que según la energía que transmitamos, será la que recibimos. Es decir, si nosotros estamos nerviosos, alterados o agresivos, cabe la posibilidad que el oponente nos afronte en la misma sintonía, en el hipotético caso que dicha persona no haya desarrollado buenas habilidades de regulación emocional. Por esa razón, mantener una buena actitud nos ayuda a ser resolutivos y no empeorar la situación. Volviendo a lo que la actitud concierne, sabemos que no todos los días vamos a tener la misma actitud. Esta va cambiando según se nos presenta el día. Algunos días nuestra actitud positiva será más elevada y viceversa. En el momento que una situación conflictiva se nos descontrola es cuando debemos parar y analizar a qué se debe.

¿Cómo solucionar los conflictos y establecer acuerdos?

En primer lugar hay que identificar las causas de dicho conflicto, porqué ha sucedido y las consecuencias que pueden surgir. Es decir, que puede surgir si persiste el conflicto. La empatía es muy ventajosa en estas situaciones. Debemos intentar comprender lo que la persona opuesta siente o piensa. No se trata de renunciar a nuestros deseos frente a los de la otra persona. Ante todo pronostico, el dialogo debe mantenerse de manera controlada y buscar un acuerdo. El acuerdo será posible cuando ambas partes saben cuál es su capacidad de ceder cuando sea necesario. Para ello es importante haber analizado porqué estamos reaccionando cómo hacemos ante dicha situación y que ambas partes entiendan el sentimiento emocional que se produce en el otro individuo. Con lo cual, resulta esencial establecer un fundamento. En este caso el argumento “por qué sí” o “por que lo digo yo” no es válido. Utilizar un persona mediadora, su opinión debe ser neutral, ayuda a resolver un conflicto. 

A continuación comparto con vosotros un corto realizado por Space for Experience, donde reflejan cómo se puede mejorar el diálogo si conocen realmente lo que necesita la otra parte:

¿Cómo llegar a un acuerdo?

En las facultades de la negociación existen diversas metodologías de cómo zanjar un acuerdo. En el caso de tener un mediador, él mismo puede relatar el problema. Esto ayuda a las personas en conflicto a escuchar el suceso desde fuera para cobrar nuevas perspectivas. Una vez finalizado se propone una solución. En el caso de niños, el mediador relata lo sucedido como si fuera un cuento seguido de preguntas que estimulan el razonamiento. Por ejemplo, ¿cómo solucionarías esta historia? o ¿qué crees que se debe de hacer? Idealmente sería una solución en método arbitraje, donde cada parte expone su versión de manera pacífica. En este caso el mediador hace función de “moderador” para asegurar que la conversación no esté fuera de tono.

En el caso que no se disponga de un mediador, las personas en conflicto pueden exponer sus puntos de vista tanto las positivas como las negativos para ayudar a llegar un acuerdo. El cambio de roles también puede resultar efectivo donde cada uno se pone en el lugar del otro. Cuando ninguna de las opciones planteadas funciona, lo mas óptimo sería que cada parte se tome un momento de calma, el metamomento, válido tanto en el ámbito adulto como en el de niños, sobretodo cuando existe agresión verbal, insultos, etc. Consiste en separarse y hacer alguna actividad que produzca tranquilidad. Esto se practicará durante el tiempo necesario para poder volver a establecer la conversación con uno de las estrategias mencionadas previamente.

La asertividad nunca falla

Los que conocen y practica la comunicación asertiva ya saben que es una herramienta  muy exitosa ya que se trata de una habilidad de expresarnos de manera sincera, directa y adecuada. Los que desarrollamos esta habilidad ya tenemos un largo recorrido a nuestro favor a la hora de negociar y solucionar conflictos. Si quieres saber más sobre cómo comunicarte mejor a base de la asertividad, os recomiendo este articulo.

Cristina J. Feltström

Foto: @frankbusch de Unsplash



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