¿Eres socialmente competente?

¿Eres socialmente competente?

A todos nos gustaría pensar que somos socialmente competentes. Pero ¿somos igualmente competentes con los niños, jóvenes, adultos o personas mayores? ¿Somos igualmente competentes con las personas del mismo sexo que con las del sexo contrario? ¿Somos igualmente competentes con los amigos que con desconocidos? Sigue leyendo y encontrarás la respuesta si eres socialmente competente.

¿Qué es la competencia social?

Ser socialmente competente es una constelación de habilidades y comportamientos que se manifiesta en situaciones concretas y varían según la situación. Esta competencia permite la integración de pensamientos, sentimientos y comportamientos para lograr relaciones sociales satisfactorias y resultados valorados como positivos en un contexto social y cultural. No muchos logran ser socialmente competentes en todas las situaciones pero resulta muy importante en múltiples de ellas como la escuela, el trabajo, la familia, la sociedad, etc. Por ejemplo, en el mundo laboral, la competencia social es una de las más demandadas. Muchas veces a los empresarios no les genera demasiado interés en saber lo que el candidato sabe, sino en lo que es capaz de hacer. Incluyendo en cómo sabe trabajar con otras personas.

El desarrollo de la competencia social y de las habilidades sociales ya tiene una larga tradición a partir de mediados de los años 80. En general, se considera que las habilidades sociales son un aspecto de la inteligencia emocional pero algunos prefieren mantener la distinción y utilizan expresiones como competencia emocional y social, competencias socio-emocionales o inteligencia social y emocional. Siendo socialmente competentes se logra una integración exitosa en el entorno social, contribuyendo con lo mejor de sí mismo para mejorar las condiciones sociales actuales.

“Saber comportarse de acuerdo al entorno en el que te encuentres, sin que ello suponga la pérdida de tu propia personalidad”. Carlos Fuente

¿Cómo ser socialmente competente?

No cabe duda que resulta de gran valor desarrollar esta competencia para un progreso positivo de la sociedad y así, obtener la capacidad para mantener buenas relaciones con los demás. Entre las características de una persona socialmente competente, está dominar actitudes pro-sociales, el respeto por los demás y emplear una comunicación asertiva y afectiva. Todas éstas son consideradas las habilidades sociales básicas. A continuación nombraré cinco aspectos que se han de poner en práctica para un buen desarrollo de dicha competencia.

Establecer y mantener relaciones sociales positivas

La primera de las habilidades sociales es saber escuchar. Es el principio de toda buena comunicación. Como decía Rafael Bisquerra, “Sin ella, difícilmente se pueda pasar a las demás: saludar, despedirse, dar las gracias, pedir un favor, manifestar agradecimiento, pedir disculpas, aguardar turno, mantener una actitud dialogante, etc. Una buena comunicación se consigue a base de la comunicación asertiva, en otras palabras tener equilibrio entre una comunicación pasiva y una agresiva. Es decir, expresar y defender tus derechos, opiniones y sentimientos, sin faltar el respeto a los demás, en sus opiniones y derechos. En este artículo puedes profundizar más sobre la comunicación asertiva. Para mantener relaciones sociales positivas no se exige grandes sacrificios, simplemente tener sentido común y un sincero deseo de cuidar al prójimo.

Evita desconocimientos perjudiciales

Probablemente hayas oído hablar de la frase “saber ser, saber estar”. Expertos en protocolo social relatan en ello en cómo adaptarse al ámbito con independencia de su edad, sexo, raza o credo entre otros. Cierto es que para cualquier encuentro social resulta de gran importancia códigos de conducta donde entender, aceptar y respetar las tradiciones/costumbres en diferentes contextos sociales, países y culturas. La primera impresión que  conseguimos hacer en los demás suele ser en los primeros 3 segundos cuando nos presentamos o saludamos saludos. Conviene por ello, estar al tanto del contexto cultural en el que nos encontramos para garantizar empezar con buen pie. Unos de los pilares fundamentales de la competencia social es hacer uso de dichos conocimientos y entender la complejidad de la sociedad cambiante. 

Contribuye de forma colaborativa al entorno y adopta comportamientos de prevención

Este punto a trabajar tiene muchos elementos en común con el altruismo. Es decir, realizar acciones en favor de otras personas, sin que lo hayan solicitado ni esperando nada a cambio. Aún nos queda mucho trabajo para mejorar las injusticias sociales, los prejuicios y sesgos inconscientes que están muy enraizados. Al mostrar tolerancia, expresar y comprender puntos de vista diferentes respetando los derechos de las personas, la igualdad de género, la diversidad e interculturalidad, conseguiremos mejorar el bienestar de toda nuestra comunidad, desde la familia hasta las escuelas y el trabajo.

También se requiere anticiparse o afrontar situaciones que requieren una solución o decisión preventiva, al igual que evaluar riesgos, barreras y recursos ante conflictos sociales y problemas interpersonales. Los conflictos muchas veces son inevitables por ello es necesario gestionar y solucionarlo de forma constructiva cuando esto sucede. Es aquí donde poseer una buena capacidad de negociación y resolución de conflictos resulta de gran importancia para resolver de forma pacifica la cuestión.

Evita comportamientos de riesgo para ti mismo y para los demás

Para ello puedes preguntarte ¿qué posibles obstáculos sociales podemos encontrar en diferentes contextos sociales? ¿Y cuales pueden ser las consecuencias del comportamiento existen para ti y para otros? Esto te ayudará a anticiparte a ellos y optar por las medidas necesarias para una buena gestión del mismo. Esto también incluye evitar ser coaccionado y poder hacer frente a la presión de grupo. Si esto ocurre es necesario posponer cualquier toma de decisión, hasta sentirse capacitado de poder generar soluciones efectivas.

Aprende a gestionar las emociones

Nuevamente, se nos hace evidente que poseer una buena inteligencia emocional nos permitirá establecer estrategias de regulación emocional colectiva  para inducir o regular las emociones en los demás. También implica compartir propias emociones, que no siempre es fácil, pero es muestra de sinceridad expresiva y reciprocidad en la relación.

Cristina J. Feltström

Foto: @akson de Unsplash



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