Escucha tus emociones para un desarrollo personal correcto

Escucha tus emociones para un desarrollo personal correcto

¿Sabías que las emociones influyen en cómo piensas y actúas? Una mala atención de las emociones puede repercutir en tu estado psíquico pero también en tu estado físico ya que están relacionadas con alteraciones en la liberación de neurotransmisores que pueden trastocar considerablemente nuestra conducta. Tomar el hábito de escuchar tus emociones puede guiarte por el buen camino. Muchas personas no saben aún que nuestras emociones tienen mucho que enseñarnos, son el camino más genuino al conocimiento y un buen desarrollo personal.

El equilibrio emocional para tu desarrollo personal

Todo camino hacia un buen desarrollo personal precisa que nuestro mundo emocional esté en equilibrio. Las emociones están vinculadas a la fisiología y anatomía humana. Transcurren a nivel físico, sembrados por sensaciones captadas por nuestros sentidos, experiencias adquiridas y pensamientos formados por nuestras creencias. Son frutos de lo que venimos desarrollando desde que nacemos. Como motor de arranque para todo desarrollo, se requiere la motivación interna por aprender y entender, acompañado con experiencias significativas. Sin ello, el desarrollo se produce con menor facilidad o el estímulo del mismo que inhibido. Las emociones de alta intensidad impiden nuestra atención, de ahí la necesidad de gestionarlas correctamente para un desarrollo personal correcto.

“Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiados ruidos dentro de ellos mismos” – Robert Fripp

Lo que nuestras emociones tratan de decirnos

Nuestras emociones pueden proporcionarnos información valiosa sobre nosotros mismos, sobre otras personas y sobre determinadas situaciones. Haber descargado nuestro mal humor sobre un compañero de trabajo, puede indicarnos que nos sentimos abrumados por un exceso de trabajo. Sentir ansiedad ante una reunión próxima puede ser una señal de que necesitamos preparar mejor nuestros datos. La frustración ante un cliente puede indicarnos que no estamos transmitiendo bien nuestro mensaje. Si escuchamos la información que nos proporcionan las emociones, podemos modificar nuestras conductas y pensamientos con el fin de transformar las situaciones. Identificar y entender nuestras emociones, nos ayudará a plantear la solución adecuada para dicha emoción. Por ejemplo, un enfado puede estar producido por una sensación de injusticia por tener una cargar laboral más alta que un compañero o puedes ser por frustración de no poder cumplir un objetivo deseado. 

“Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar.” – Frederick Dodson

Dedícate tiempo para un correcto desarrollo personal

La conexión en el interior de la persona es la primera aptitud de la inteligencia emocional. Dicha aptitud requiere conocernos bien, a nosotros mismos, a ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades, a aprender a identificar nuestros estados de ánimo y las consecuencias que estos pueden tener en nuestro comportamiento. Si no logramos fomentar esta aptitud, difícilmente podemos controlar nuestras reacciones y utilizarlas productivamente. Esto a su vez, tampoco nos permite comprender bien el comportamiento de los que nos rodean, identificar sus sentimientos y emociones. Con lo cual no lograremos actuar con efectividad en nuestras relaciones interpersonales, algo tan esencial para tener éxito en la vida. Antes de procrastinar tiempo para ti, recuerda, el tiempo que no dedicas para tu bienestar de hoy, será el tiempo que dedicarás a tu malestar en el futuro.

Cristina J. Feltström

Foto: @francogio de Unsplash



2 pensamientos sobre “Escucha tus emociones para un desarrollo personal correcto”

    • Hola Luis Miguel,

      ¡Gracias por compartir tus reflexiones! Sí, para una buen gestión de emociones se requiere, en primer lugar, trabajar el autoconocimiento. Para ello es necesario escucharse a sí mismo y entender cómo nos sentimos y el por qué. Identificar bien y poner nombre a la emoción hace que podamos optar por la mejor opción de regulación.

      Por ejemplo, si sentimos rabia puede ser desencadenado por un enfado o frustración. El enfado puede estar producido porque nos sentimos perjudicados en algo y la frustración por no conseguir algo que deseamos. Son emociones muy parecidas pero hay cierta diferencia, sobre todo a la hora de elegir cómo resolverlo.

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