¿Cómo mejorar tu imagen para comunicar mejor?

¿Cómo mejorar tu imagen para comunicar mejor?

Comunicar de manera exitosa puede ser un reto a superar. Aunque nos sentamos reacios a admitirlo, la imagen sigue teniendo gran importancia. De hecho, bien canalizada puede llegar a ser una herramienta muy valiosa en el ámbito laboral y social. A continuación os daré unos consejos para que seáis capaces de controlar habilidades que nos ayudan a obtener mejor imagen y “vendernos” de forma óptima.

Las herramientas necesarias para comunicar mejor

Una buena imagen es indispensable para comunicar mejor pero, ¿en qué consiste una buena imagen? La respuesta es difícil dado a su relatividad pero lo que sí está claro es que para mejorar la imagen y la comunicación, es indispensable reforzar el cuidado y uso de una serie de herramientas personales.

Habilidad social:

Entre las habilidades sociales encontramos la empatía, asertividad y la escucha activa. Estas tres habilidades son indispensables para mejorar nuestra comunicación, siendo la asertividad la mas útil en el entorno laboral. La empatía es la habilidad de ponerse en el lugar de los demás, la asertividad es ser capaces de expresar una crítica de manera constructiva y la escucha activa es ayudar al dialogador a qué construya su intervención.

Habilidad comunicativa:

Se refiere a la dicción, oratoria y vocabulario. Es decir, saber pronunciar y articular correctamente las palabras, construir los discursos de forma que sean agradables, directos e interesantes, y por último poder adaptar a las necesidades del momento y el nivel cultural del oyente. Esta habilidad bien ampliada nos pueden ayudar a “acicalar” alguna carencia. Ser conscientes de que pronunciemos bien, estructuremos bien las frases y que cuidemos nuestro vocabulario es fundamental para una buena imagen comunicativa. En cualquiera de los tres casos resulta muy importante la adaptación al oyente ya que cada mensaje debe ser diseñado pensando en quién nos escucha y el propósito que perseguimos.

Recursos culturales:

Cada entorno está marcado por las normas de cortesía y educación. Aquello depende del contexto cultural pero que por norma general está reguladas por el respeto al prójimo y la aceptación pacífica de las diferencias. Cada cultura tienes sus costumbres, por lo que conviene combinar ciertos rasgos. Por ejemplo, los saludos y presentaciones, vestuarios, costumbres en la mesa, relaciones entre los compañeros de empresa son diferentes en cada país. 

Os doy un ejemplo personal, para poneros en antecedentes, soy mitad española y mitad sueca. En España saludamos con dos besos, tanto a nuestro circulo social como cuando nos presentamos a gente nueva, claro está antes de la pandemia. Sin embargo en Suecia, nunca nos damos dos besos a la hora de saludar. A los amigos y familiares nos saludamos dándonos un abrazo y cuando nos presentamos a gente nueva, nos damos la mano. El choque cultural ocurre cuando un español va a saludar un sueco por primera vez dandole dos besos, el sueco puede sentirse sorprendido gratamente o incómodamente sobrecogido.

“Donde fueres, haz lo que vieres.” – Ambrosio de Milán

Tu imagen personal es la principal carta de presentación. 

El secreto está en lograr un equilibrio entre el estilo personal y adaptación. Dependiendo del contexto y la cultura conviene adaptarse a las necesidades del acto, siendo indiscutible la higiene y el decoro. ¿De qué nos sirve una impecable dicción y un buen vestuario si falla la higiene? Cierto es que la comunicación no verbal es un acompañamiento de la imagen y puede mejorar la que damos a nuestro oyente. Dependiendo nuevamente del acontecimiento tiene un gran peso el atuendo y la adaptación del mismo. Ya que no soy una experta en asesorar de imagen, me voy a limitar únicamente en el tema relacionado con el bienestar personal y que te hará sentirte más cómodo a la hora de comunicar.

Prendas que transpiren bien:

Ya que por ejemplo en una entrevista de trabajo, los nervios pueden provocar sudoración. No queremos que la atención de nuestro oyente se vaya a los cercos de nuestra camiseta sino en la información que estamos proporcionando.

Ropa que aumente nuestra seguridad personal:

Debemos ser fieles a nuestro estilo y no intentemos aparentar algo que no somos. Eso te ayudara a ser más feliz y estar más tranquilo a la hora de comunicar y así poder expresar mejor tu valía profesional.

La primera impresión es la que cuenta

En el marco protocolario esa impresión se consigue en la presentación y en los saludos. Cómo nos presentamos y cómo saludamos nos ayudará en “caer mejor” a las personas. Estudios dicen que tardamos menos de 3 segundos en tomar una decisión sobre si una persona nos gusta o no. Esta decisión se basará en nuestros sesgos inconscientes que serán estimulados por cómo damos la mano (ni muy suelta ni un apretón demasiado fuerte) si le miramos a los ojos a la hora de saludar y si recordamos su nombre o no. Esto se debe a que el ser humano tendemos a encasillar a las personas para saber cómo dirigirnos a ellos. Inconscientemente nuestra mente realiza ese “encasillamiento” en el primer saludo.

No obstante dependerá del contexto cultural que se ha de tener en cuenta. En occidente, cuando una persona nos da la mano y nos mira a los ojos, nos inspira confianza y seguridad en sí mismo, mientras cuando una persona baja la mirada al presentarse, nos puede transmitir inseguridad o timidez. Sin embargo, sí eres de las islas Mauricio, bajar la mirada hacia los pies del otro al saludar, es un acto de respeto. 

Cristina J. Feltström

Foto: @spiritvisionstudio de Unsplash



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