7 hábitos para convertirte en un docente impactante

7 hábitos para convertirte en un docente impactante

La neurociencia avala la importancia de hacer el aprendizaje una experiencia positiva y agradable. Sabemos que estados emocionales negativos como el miedo o la ansiedad dificultan el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos. La educación no puede ser igual que hace 20 años. En este artículo entenderás el impacto que tienen las emociones en el aprendizaje y los hábitos para ser un docente impactante.

La labor de un docente impactante

Para ser un docente impactante, como cualquier otro profesional que tenga relación a la educación, es importante crear climas emocionales positivos que faciliten el aprendizaje y la seguridad de los alumnos. Mostrar respeto, escucharles e interesarnos por ellos con empatía, es fundamental para educar desde la comprensión. Además, las emociones positivas facilitan la memoria y el aprendizaje.

La inteligencia emocional, una habilidad imprescindible

Existen varias razones de porqué un docente debe desarrollar la inteligencia emocional. El profesor es el modelo de aprendizaje socioemocional de mayor impacto sobre los alumnos. Una óptima inteligencia emocional ayuda a controlar el posible estrés laboral para el profesorado que afectará indirectamente al alumno. Si se logra un clima adecuando en la clase y en donde el docente pueda aparentar y transmitir alegría, optimismo, aceptación de sus fortalezas y debilidades, se produce algo similar a una ola expansiva y sus alumnos se contagian día a día de esa forma de ver la vida, de resolver los problemas cotidianos, de dirigirse a compañeros y subordinados.

En el siguiente video, Francisco Mora, doctor en medicina y neurociencia, y catedrático de fisiología, nos cuenta sobre la neuroeducación y el impacto beneficioso que tiene al aplicarlo en nuestras aulas, para identificar déficits de aprendizajes y optar por intervenciones tempranas. También expone sus conocimientos sobre el apagón emocional en la adolescencia y los posibles neuromitos. 

Habilidades de un docente impactante

La experiencia en el aula para nuestros alumnos ha de resultar emocionante. Requiere deseos, motivaciones, recompensas, en definitiva, activación y eficiencia cerebral. A continuación os dejo siete hábitos para convertirse en un docente impactante:

Se creativo

No es suficiente pedir a los alumnos que presten atención. Un investigador reconocido llevaba escrito en su camiseta: “Mamá, no es que no tengo deficit de atención, es que no me interesa.” Eso lo podemos utilizar como estrategia práctica que fomente la creatividad y que permita a los alumnos a participar en los métodos de aprendizaje sin que sean elementos pasivos del mismo, y así, conseguir los objetivos específicos en la enseñanza de determinados contenidos. Para elegir el método mas adecuado, se evaluará las características del alumnado, el contenido a impartir y los posibles materiales y recursos disponibles, al igual que el objetivo que se desea conseguir.

Divide la información en bloques

Varios estudios demuestran que solo podemos mantener la atención durante cortos periodos de tiempo que no superan los 15 minutos. Como el aprendizaje de nuevos conceptos o destrezas requiere un tiempo de procesamiento y asimilación, los docentes deberíamos organizar nuestros contenidos en bloques que no superen los 20 min, requiriendo un descanso de al menos 5min tras cada hora. 

Practica el aprendizaje emocional

Mediante el aprendizaje emocional podemos ayudar a nuestros alumnos a mejorar el autocontrol. El autoconocimiento da mejores respuestas ante situaciones estresantes y aun mayor control sobre los actos impulsivos. A través de la motivación podemos generar procesos de atención espontánea. Capta nuestra atención lo novedoso, el contexto emocional en el que nos encontramos, los estimulantes visuales, las recompensas y todo aquello que nos resulta sorprendente.

Evita el sendentarismo

La actividad física promueve la neuroplasticidad y la neurogénesis que facilita la memoria del largo plazo y un aprendizaje más eficiente. El ejercicio no solo aporta mejora el flujo sanguíneo al cerebro optimizando su funcionamiento, sino que genera una respuesta de los nuerotransmisores (noradrenalina y dopamina) que intervienen en los procesos de atención. Buscar maneras de dar una nueva materia o incentivar un proyecto en el exterior o de una manera mas aeróbica que sentado en el aula generara resultados muy positivos. Steve Jobs era conocido por mantener las reuniones de trabajo con su equipo mientras que salían a dar un paseo. 

Hacer los trabajos colaborando, no competiendo

Los humanos somos seres sociales porque nuestro cerebro se desarrolla en contacto con otros cerebros. El descubrimiento de las neuronas espejo evidenció el aprendizaje por imitación. Estudios como las de Warneken y Tomasello dedujeron que los bebes con pocos meses de edad ya son capaces de mostrar actitudes altruistas, por lo que se ha de evitar en la educación la propagación de conductas egoístas fruto de la competición. El aprendizaje de la colaboración se da conviviendo en una comunidad en la que domina la comunicación. Resulta importante asegurarse que todos los participantes del grupo respetan sus turnos en dialogar y que las funciones dentro del equipo este bien definidos. 

Rompe con la monotonía

Para optimizar el aprendizaje, el cerebro necesita la repetición de todo aquello que tiene que asimilar. El cerebro conecta la nueva información con la ya conocida, por lo que aprendemos mejor y más rápidamente cuando relacionamos la información novedosa con los conocimientos ya conocidos. El problema sucede cuando la práctica intensiva de repetición llega a ser monótona y aburrida. Por ello, resulta conveniente espaciar la practica en el tiempo, variarla con otras actividades y convertirlo en un currículo espiral.  El aprendizaje mediante juego mejora la autoestima, desarrolla la creatividad, aporta bienestar y facilita la socialización. Aunque algunos puedan pensarlo, no está restringida a ninguna edad. 😉 Para estimular la curiosidad y motivación, integrar componentes lúdicos en el aula resulta imprescindible.

“La moda, es decir, la monotonía en el cambio” – Miguel de Unamuno

Como docente me gusta recordar que haremos muchos pasos en la vida pero solo algunos de esos pasos dejarán huella. No hay huella más gratificante que cuando dentro de 20 años le pregunten a tu alumno qué docente recuerda como el mejor, y responda tu nombre.

Cristina J. Feltström

Foto: @jaimelopes de Unsplash



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