¿Cómo gestionar el enfado?

¿Cómo gestionar el enfado?

¿Te ha pasado alguna vez que te levantas y te sientes apático, sin ganas de hacer nada? A todos nos ha pasado, incluso para algunos podría ser una nefasta rutina. Aparentemente sin ninguna razón nos sentimos mal, desganados e irritables. El día apenas ha comenzado pero tenemos la intuición de que no van ser un buen día. Entonces, ¿qué debemos hacer para no echarlo a perder? Las siguientes cuestiones son válidas para días cuyo ánimo está por los suelos al igual que ante una emoción negativa. Hoy hacemos hincapié en la ira, también denominada como enfado o enojo. Cierto es, cuando uno está sumergido por una emoción negativa, no rendimos igual de bien. A la inversa, cuando uno se encuentra vital y con ganas, es capaz de alcanzar mucho más. ¡El tiempo es irrecuperable así que hagamos un buen uso de él!

¿Qué es el enfado?

En primer lugar decir que el enfado es una emoción completamente natural en las personas. Todos lo hemos vivido, más de una vez en la vida…. probablemente, reiteradas veces. El enfado es un mecanismo de defensa hacia nuestros límites. Es una manera de comunicarnos de que algo nos molesta. No eres una mala persona por enfadarte, lo contrario, te felicito por ser naturalmente humano. Esta emoción primaria nos preparaba prehistóricamente hacia una amenaza, experimentando diversos cambios fisiológicos; el ritmo cardiaco, tensión muscular, hiperventilar, etc. Estos cambios nos preparaban ante una pelea o confrontar a nuestro depredador o enemigo. Sin embargo, para que el enfado no nos haga daño a nosotros ni a otras personas, debemos aprender a gestionarlo.

Si quieres aprender más sobre como entender las emociones, te invito a leer este artículo.

Ser consciente de cómo nos sentimos

Este sería el primer paso. Porque como con cualquier otro sentimiento negativo, no se trata de reprimirlo, si no de aceptarlo y optar una estrategia para salir de él. Lo que está ocurriendo es que tu mente se está enfocando en algo que va mal, algo que no esta funcionando o que se encuentra ausente. Este estado mental te roba la energía. Al sentirnos desbordados por el enfado, hay un proceso que se refleja en nuestras respuestas físicas. Para gestionar la emoción debemos prestar atención a dichas respuestas que se van produciendo en nuestro cuerpo, e identificar alertas o síntomas que nos permitan anticiparnos a la intensidad máxima de la emoción. Sólo así podemos cambiar nuestra respuesta y bajar su intensidad, para ofrecer otra respuesta alternativa más adaptada a la situación. 

Emociones de alta vs baja intensidad

En el caso del enfado, como en otras emociones negativas, se produce mucha energía en el momento que aparece y moviliza la energía corporal en gran medida. Un enfado puede ser muy intenso y ocupar enteramente la percepción de quien lo sufre. El enfado lo percibimos bien cuando se produce pero por ejemplo, al día siguiente, si no hemos solucionado la situación, el enfado puede manifestarse en algún lugar de nuestro cuerpo con baja intensidad como puede ser en modo de tensión. Cuando una emoción tiene una baja intensidad, no la podemos gestionar adecuadamente porque resulta más difícil reconocerla. Si la intensidad es muy alta, nos sentimos fuera de control, tal vez desbordados por la emoción y tampoco la podemos gestionar. Sin autocontrol la persona se encuentra plenamente asociada con la emoción. Tanto que pueda ser inútil razonar, hablar con aquella persona. Cualquier cosa que uno diga o haga, no será receptiva al ello.

¿Cómo bajar la intensidad del enfado?

Existen distintos métodos para bajar la intensidad y así poder gestionar la emoción. Cada método funciona mejor o peor dependiendo de cada persona. En el caso del enfado, encontrar un modo de canalizar la energía  y gastarla activando el cuerpo con algo de ejercicio (un paseo, baile, etc.) automáticamente te sentirás mejor. Te das un tiempo para ti con posibilidad de razonar sobre la situación causante del enfado, dejándolo enfriar. También se puede acudir al metamomento para la regulación emocional, tratándose sencillamente de dar tiempo muerto para que él autocontrol se reactive de nuevo. En otras palabras, es darse una pausa cuando nuestras emociones se desbordan y no nos permiten pensar con claridad. La respiración también es una metodología para la regulación emocional. Respirar de manera consciente, a base de respiraciones lentas y profundas, ayuda a rebajar los cambios fisiológicos de cuando uno está exaltado, regulando así el ritmo cardiaco y te ayudará a hacer frente la situación de una manera asertiva.

Asegúrate de una buena gestión del enfado

Muchas veces nos parece que una vez tranquilizada la persona ya está gestionada la emoción. Sin embargo no es así. Tranquilizar funciona como una anestesia; permite actuar pero no gestiona la emoción. Resulta importante parar y cambiar la percepción de nuestra realidad para no entrar en la exageración o la dramatización de la circunstancias reales. Busca cosas en tu vida de las que te sientas agradecido. Crear el hábito de agradecer ayuda a tu mente a enfocarte en las cosas que te hacen feliz, contrarrestando las cosas negativas. Observa cómo te hablas, como estas razonando sobre la situación. Si utilizas palabras negativas, que están subidas de tono o con un tono apagado y sin ganas, hace que tu estado de ánimo tienda a ser más pesimista, enfadado o depresivo. Recurrir a apoyo en alguien que te aporte positivismo, alguien que te pueda ayudar sea este un familiar, amigo o compañero de trabajo. Siempre disponemos de alguien cercano al quien acudir. El ser humano necesita tener un circulo social de apoyo con él que poder hablar y desahogarse. Muchas veces solamente con poder compartirlo con un ser querido hace que ese sentimiento negativo ceda. 

“La ira: un ácido que puede hacer mas daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte.” – Séneca

Al inicio de este artículo os hablaba sobre la irrecuperabilidad del tiempo. Irónicamente es una de las cosas que más deseamos, tener más tiempo. Por eso es tan valioso, no se puede comprar y por eso no debemos hacer mala gestión de él sumergidos en estados de ira. Para plasmar la significación del mismo, comparto con vosotros el siguiente video sobre la importancia de un segundo:

Me despido de vosotros hasta la próxima semana con la siguiente reflexión… El enfado es una condición en la cual la lengua actúa más rápida que la mente.

Cristina J. Feltström

Foto: @cobrien112 de Unsplash



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