¿Cómo decirle adiós a la procrastinación?

¿Cómo decirle adiós a la procrastinación?

Todos hemos tenido ese momento, esa cosa, ese problema que dejamos para “mañana”. En otras palabras, procrastinar es lo mismo que aplazar o diferir. Surge cuando debemos realizar algo importante y lo posponemos para más tarde para hacer otro tipo de actividades. Con el artículo de hoy, mi intención es daros herramientas para cortar por lo sano y decir adiós a la procrastinación.

¿Qué es la procrastinación?

Es el hábito irracional de retrasar un cometido aún sabiendo que será prejudicial para tí u otros, sustituyéndolas por otras labores más agradables.  Procrastinar nos afecta negativamente y aumenta el estrés. El hábito de procrastinar puede darse en un momento ocasional pero has de estar en alerta para que no se vuelva en una conducta crónica y repetida en el tiempo.

A ver si el siguiente chascarrillo te resulta familiar:

“Recibes un email informando sobre un problema que debes solucionar, es un tema que te resulta incómodo y no sabes muy bien que solución darle. Vas por un café y miras el móvil, te das cuenta que tienes una notificación de Facebook (Instagram, Twitter o cualquier otra plataforma). Entras a ver qué novedades hay y a lo pronto estás repasando el contenido nuevo del mismo. Decides mirar en la web ideas para solucionar el problema de aquel mísero email. Miras tantas opciones que te pierdes un rato buscando por la web encontrando no gran cosa. Pones un poco de música para animarte y ver si se te activa la creatividad. Decides ir por un pequeño snack ya que un poquito de energía vendría bien. Te quedas mirando por la ventana cómo está patio esta mañana mientras te comes el snack. Eso te hace recordar ese video que te recomendó un amigo y entras en el enlace en YouTube para verlo. Finalizado el video te das cuenta que ha pasado media mañana y aún no has buscado la solución al problema. Empiezas a agobiarte….”

¿Por qué lo hacemos?

Existen varias razones por la que decidimos aplazar un problema o tarea en cuestión, puede ser un cúmulo de varias razones. Entre las más comunes tenemos la necesidad de recompensa instantánea. Siempre que exista se nos hará mas ameno realizar ciertas actividades. Pero dicha recompensa no siempre está ahí o se obtiene a largo plazo. Otra razón es la indecisión a la hora de priorizar, no nos organizamos bien o tendemos a ser optimistas con el tiempo y confiamos demasiado en la productividad venidera. También el miedo juega un importante papel a la hora de procrastinar, ya que nos hace evadir ciertas obligaciones por él mismo. Cuando hay un problema de autoestima el miedo al fracaso se apodera de la toma de decisiones llevando al individuo a darse a la fuga. Nos sentimos incómodos, ponemos excusas y buscamos cualquier distracción posible para postergarlo.

Ejemplo de los estados de la procrastinación

Cuando ya hemos decidido aplazar cierta tarea, sentimos una falsa seguridad en el interior que nos dice que no corre ninguna prisa y podemos tomarnos las cosas con calma. A medida que vamos avanzando en el tiempo volvemos a acordarnos de esa dichosa tarea que nos da tanta pereza, le damos unas vueltas si empezar a hacerlo o no. Es entonces cuando buscamos la excusa perfecta que nos libra momentáneamente de ello; “estoy ocupado ahora mismo”, “necesito un pequeño descanso”, “solo voy hacer x primero”, etc. Entramos en la negación de que aún hay tiempo y que la excusa que hemos encontrado es necesaria anteponerla. Finalmente nos entra un crisis cuando nos damos cuenta que el tiempo nos sopla en la nuca y nos decimos: “¡¡¡Nunca mas dejare las cosas para último momento!!!”

Las consecuencia de procrastinar

Además del estrés mental, el hábito de posponer tiene también efectos negativos en tu entorno. Familiares, amigos o compañeros de trabajo pueden perder la confianza en ti ya que no llegas a cumplir con lo prometido. Evitar un conversación difícil puede llegar a un conflicto, ya que la bola cada vez se hace más grande. Por no mencionar diversas consecuencias para ti mismo como el desaprovecho de lograr metas importantes, bajada de autoestima ya que no obtienes los resultados que deseas. 

Cómo evitar la procrastinación

En primer lugar debes ser consciente del problema y reconocer cuando estás aplazando y saber porqué lo haces. ¿Son meramente excusas o tienen algún tipo de impedimento por razones obvias? Escucha nuevamente tu voz interior y asegúrate que no empleas frases como “lo haré después”.  Deja a un lado la perfección y dale importancia a la realización del mismo. 

Haz una lista y planifica tu tiempo

Es necesario que aprendas a gestionar bien tu tiempo, evita distracciones y no planifiques más de lo que puedes abordar, tal vez necesites decir que no y poner límites en ciertos casos, después decídete por donde empezar. 

Empieza por lo que más te cuesta.

No le des mil vueltas a la cabeza si hacerlo o no, solo hazlo. Muchas veces nos paralizamos por exceso de exámen de las cosas, conocido como el concepto de “parálisis por análisis” donde la persona se queda enfrascada considerando posibles opciones de actuar pero nunca llevándolo a cabo, creando así una preparación eterna.

Ve paso a paso

Céntrate en una cosa a la vez. A veces ver todos los “por hacer” nos puede resultar avasallante. Empieza dedicándole 5 minutos para combatir la pereza, una vez pasado ese pequeño tiempo de iniciación te resultará más fácil continuar ejercitándolo. Utiliza la creatividad para invertir las labores en algo divertido. 

Una vez leí una frase muy bien dicha por Christopher Parker que decía: “La procrastinación es cómo usar una tarjeta de crédito, mucha diversión hasta que llega la factura de pago”. Por último me gustaría recordaros que solo porque se pueda posponer algo en aquel momento, no significa que se deba hacer. No podemos escapar de las responsabilidades del mañana, evadiéndolas hoy. El secreto de salir adelante es empezar.

Cristina J. Feltström

Foto: @brett_jordan de Unsplash



4 pensamientos sobre “¿Cómo decirle adiós a la procrastinación?”

  • Vaya palabra!! no la había escuchado antes.Hay palabras para todo 🙂 cada vez me gusta más este edioma el nuestro ummm
    Muy interesante.Uf compadezco al que tiene este hábito..en mi caso es todo lo contrario…en cuanto viene el problema ahí lo soluciono lo antes posible, para eso mismo para quitarlo de enmedio y seguir con otra cosa. Así te evitas de la ansiedad y todo lo que acarréa.Quizás será que estoy tan acostumbrada a ellos……jajajaja
    Magnifico todo lo que escribes aunque la letra sea muy pequeña jajjajjjajaaj SMUCKKK

    • Hay una palabra para todo, me resulta muy interesante. 🙂
      Sí, es un habito muy perjudicial a largo plazo y más común de lo que uno cree.
      A ver si le busco algún remedio a la letra pequeña. 😉

  • Un artículo muy real y muy bien redactado!
    Un aplauso! Es mucho mejor “coger los cuernos del toro” enseguida en vez de evadirlos, que el toro te seguirá persiguiendo. Un sobresaliente!

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