¿Cómo Activar un Anclaje Emocional?

¿Cómo Activar un Anclaje Emocional?

En PNL (programación neurolingüística), el término anclaje emocional se refiere al proceso consistente mediante el cual un recuerdo, un estado de ánimo u otra respuesta se asocia a un estímulo que te ayuda a situarte emocionalmente en un lugar concreto para poder acceder rápidamente a la respuesta deseada. 

¿Qué es el anclaje emocional?

Un anclaje emocional tomará distintas formas dependiendo de los soportes sobre los que se construya. Puede ser visual, auditivo, gustativo, olfativo o kinestésico. El recuerdo de una imagen puede ser un ancla para determinado sentimiento. Tocarse el brazo puede serlo para una fantasía visual o incluso para una creencia. Determinado tono de voz puede convertirse en un ancla para un estado de excitación o de confianza. Cada persona puede decidir conscientemente si desea establecer y activar esta clase de asociaciones. De este modo, el ancla se convierte en una herramienta de poder de uno mismo. El anclaje emocional puede ser una herramienta muy útil para ayudar a reactivar los procesos mentales para que te dirijan a un estado mental establecido previamente. Se asocian con la creatividad, el aprendizaje, la concentración y otros recursos importantes. 

Anclajes emocionales presentes naturalmente

Cada uno de nosotros tenemos anclajes emocionales establecidos y estos pueden ser positivos o negativos. Los positivos te provocan emociones agradables como alegría, amor, refuerzan la confianza, te aportan tranquilidad y te hacen sonreír. Los anclajes negativos te provocan miedo, rencor, tristeza u odio. Son limitantes y reducen la capacidad que tenemos de realizar las cosas con plenitud, produciendo pensamientos auto-destructivos.

Un ejemplo de anclaje emocional negativo, es la demostración empírica del procedimiento de condicionamiento clásico realizado con el Pequeño Albert. Este niño estuvo expuesto a distintos animales al mismo tiempo que se realizaban sonidos fuertes que le producían miedo. Finalmente el pequeño se exponía a los animales exentos de estos sonidos y aún así reaccionaba en modo amenaza. Identificar nuestros anclajes negativos es una potente herramienta para manejar nuestros sentimientos al exponernos ante situaciones, ya que entendemos el origen del mismo y consecuentemente podemos darnos cuenta que tal vez sean irracionales y podamos manejar nuestros sentimientos.

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Un ejemplo de anclaje emocional positivo, es el del crítico culinario, Anton Ego, de la película Ratatouille. Era conocido por sus duras reseñas y se queda pasmado por el plato campesino que le sirvieron ya que el sabor le evoca recuerdos de su niñez cuando su madre le cocinaba una receta similar. Mientras que Skinner, el malo de la película que intenta sabotear el restaurante, pide el mismo plato, intenta evocar sentimientos pero se enfada y se frustra, debido a que Skinner no tiene ese anclaje emocional establecido.

El origen de los anclajes emocionales

Estos se remontan al psicólogo y fisiólogo, Iván Petróvic Pavlov, ganador del Nobel de medicina en el 94.  Formuló la ley del reflejo condicional donde observó una respuesta fisiológica que se produce en los procesos digestivos de los perros y su salivación ante la comida. Pavlov hizo sonar una campana mientras el perro comía en reiteradas ocasiones. Finalmente, solo haciendo sonar la campana y aunque la comida no estuviese presente, hacia salivar al perro. La campana creó así, una asociación o anclaje emocional en el perro.

Crear un anclaje emocional positivo conscientemente

Podemos crear nuevos anclajes emocionales para ayudarnos a estabilizarnos cuando lo necesitamos y podamos salir de una situación de desconcierto por ejemplo. Para ello es importante que nos centremos en realmente la emoción que deseamos obtener y no en la emoción que no queremos. Es decir, si no queremos estar tristes, debemos evitar decirnos “deseo no estar triste”, el mero hecho de emplear la palabra triste, indica a nuestra mente fijarse en esa misma palabra. En vez, debemos decirnos “Deseo ser feliz”, nuestra mente pone el enfoque en la palabra feliz. Otro ejemplo puede ser en vez de decir “No quiero estar nervioso”, decir “Quiero estar relajado”. Una vez que hayas identificado el estado emocional que deseas obtener, sigue estos pasos:

Asocia tu anlaje

Asocia tu anclaje con un pensamiento positivo que te produzca bienestar, armonía y paz. Revive una situación en la que hayas experimentado aquel sentimiento. Cuanto más intenso lo recuerdes y cuanto más detalles le añadas, más efectivo será. Elige señales físicas como que olías (un perfume, el césped recien cortado, la tierra mojada después de la lluvia etc.), que sentías (una caricia, juntar la manos etc), que oías (una canción, la voz de un ser querido, pájaros cantando). También selecciona señales como el entorno, lo que observabas, quien te acompaña, que hacías.

Grábalo en tu mente

Permanece en ese momento durante el tiempo que necesites para grabarlo en tu mente. Cuando lo tienes grabado es el momento de anclarlo. Usa el gesto ancla más intenso que recordaste, ¿fue una caricia, un olor, una canción? Y céntrate en tu cuerpo cuando lo empleas, comprueba que funciona. Notarás que sientes lo que deseabas. 

Para que el anclaje emocional de resultados necesitas preparación previa. Asegúrate de tener unos 30 minutos sin interrupciones para no romper la concentración. Ponte en un sitio cómodo, céntrate en tu respiración e intenta que sea profunda, sintiendo cómo se alza el pecho y que trabaje el abdomen. Si cerrar los ojos te aumenta la concentración, ciérralos. Hay que practicar y repetir el anclaje emocional con frecuencia para que funcione. Hay que alimentarlo para que se vaya potenciando. Potenciarlo a menudo hará que este gesto se vuelva automático cada vez que necesites recurrir a esa emoción. No subestimes el poder de la mente. Con la práctica puedes llegar a dominarlo.

Cristina J. Feltström

Foto: @vishu_2star de Unsplash



2 pensamientos sobre “¿Cómo Activar un Anclaje Emocional?”

  • Se me ocurren muchos, especialmente positivos.
    El sonido del aire soplando entre las ramas del pino en nuestro jardín. Me recuerda al sonido en la cabaña en Laponia.
    O el sabor del Julmust q todos los años traigo de la tienda sueca, me recuerda a la celebración de la Navidad en Suecia cuando éramos pequeños.
    Y así muuuuchos anclajes sentimentales positivos.
    En este momento no recuerdo los negativos. Tal vez sea eso bueno?
    La mente los excluye como forma de auto protegerse?

    • Qué bien, eso es positivo. Tal vez tengas alguno negativo que aun no hayas identificado, pero no necesariamente. O que tal vez su impacto no sea de gran importancia. Puede ser algo como un olor o un sabor que te produzca rechazo porque te recuerda a algo que no te guste, una canción o melodía que te lleve a un estado de animo melancólico. En fin, me alegro que tengas varios buenos y recuerda de tirar de ellos cuando necesitas llegar a ese estado de animo positivo que te produce. :o)

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