¿Qué es la Educación Emocional?

¿Qué es la Educación Emocional?

El secreto de convertirse en un adulto con éxito está en una buena educación emocional.

Para ello está la dura labor de cada adulto y cada mentor o profesor en enseñar a los más pequeños a desarrollar las habilidades de lo que llamamos inteligencia emocional. La razón por la que la educación emocional es tan importante a temprana edad es que al ser desarrollada en nuestra infancia y adolescencia, nos proporciona habilidades fundamentales para la vida. El proceso de desarrollo emocional de los niños incide en su identidad, la autoestima, seguridad y confianza en sí mismo. Entendemos como tal a la adquisición de competencias que se pueden aplicar a una multitud de situaciones tales como la prevención del consumo de drogas, prevención del estrés, ansiedad, depresión, violencia, etc.

Organismos internacionales y la educación emocional

Organismos internacionales com la UNESCO advierten que la falta de educación emocional en los sistemas educativos puede dar como resultado pérdidas en la productividad de hasta un 29% del Producto Interior Bruto, por lo que el impacto económico igualmente es notable. En el 2020 diseñaron un decálogo de principios básicos imprescindibles para poner en marcha programas de aprendizaje social y emocional.

“Más vale una cabeza bien hecha que una cabeza bien llena” – Montaigne

Los componentes de la inteligencia emocional

La inteligencia emocional está compuesta por cinco componentes que interactúan entre ellos y con el resto de inteligencias hacia un desarrollo personal exitoso. Veamos entonces el potencial que tienen los distintos componentes de la inteligencia emocional aplicados en lo que llamamos educación emocional.

Autoconocimiento:

El autoconocimiento trata de saber reconocer las emociones propias, creencias y valores. Para ello resulta importante trabajar desde una edad temprana en identificar las emociones. En saber diferenciar si uno está triste, decepcionado, enfadado, frustrado, etc. Tener conciencia de las propias emociones es la competencia emocional fundamental sobre la cual se construyen las demás. Una carencia de esta habilidad nos impide tomar conciencia de las mismas.

Autorregulación:

Saber identificar sus propias emociones da lugar a poder expresar de una manera saludable las emociones. Desarrollar la autorregulación implica tener la habilidad de gestionar tus pensamientos y tus sentimientos. Tener un equilibrio emocional debe ser el objetivo prioritario. Mantener las emociones descarriladas a raya es clave para el bienestar emocional. Ni emociones demasiado frías, ni emociones incontroladas.

Empatía:

La empatía significa tener la habilidad de reconocer, sin juzgar, los sentimientos de otra persona incluso sin que esa persona lo exprese verbalmente. Trata de saber ver la situación del otro desde su perspectiva aunque la propia sea distinta. Por eso no se trata de estar de acuerdo, sino de entender. La empatía, además es la raíz del altruismo (la comprensión de lo que otras personas sienten en situaciones de perturbación mueve a la gente a ayudar) y también de la moral.

Motivación:

Mantener la motivación es la fuerza del optimismo y la esperanza. La motivación es imprescindible para poder seguir hacia delante y lograr objetivos. Se trata de tener una capacidad resiliente contra frustraciones, fracasos y diversas creencias y limitaciones.

Habilidades interpersonales:

La capacidad de resolver una situación social de manera efectiva y mutuamente satisfactoria, expresar sentimientos, opiniones y derechos.

Los objetivos de la educación emocional

La personalidad se desarrolla a base de la socialización individual, en la que los niños aprenden los valores y costumbres de la sociedad de manera natural e inconscientemente. La unidad familiar será su principal escuela de aprendizaje emocional. Es el primer núcleo social de convivencia y relación para el ser humano. También es considerada como el eje vertebrado personal y social del individuo, en particular, y de la sociedad en general, de la sociedad porque el vinculo existente entre familia y sociedad explica el lugar que ocupa esta entidad dentro de la organización social. Rafael Bisquerra, catedrático de orientación psicopedagógía y presidente de la Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar, habla de los objetivos generales de la educación emocional resumidos en los siguientes términos:

  • Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones.
  • Identificar las emociones de los demás.
  • Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones.
  • Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas.
  • Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas.
  • Desenvolver una mayor competencia emocional.
  • Incrementar la habilidad de auto-motivarse.
  • Adoptar una actitud positiva ante la vida.
  • Aprender a fluir.

La finalidad y el proceso de aprendizaje

La finalidad de la educación emocional es aumentar el bienestar personal y social de cada persona. El proceso de aprendizaje es continuo a lo largo de nuestras vidas. No me cabe duda que incluir la educación emocional en el currículum escolar ayudará a mejorar las competencias socioemocionales. El correcto desarrollo y la preparación para la vida adulta capacitan para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana.

Por último, comparto con vosotros este video con Elsa Punset hablando con el psicólogo y experto en educación emocional René Diekstra, donde habla sobre el aprendizaje de esta disciplina y qué ventajas concretas tiene en el desarrollo de niños y jóvenes:

Por una educación emocional al alcanze de todos,

Cristina J. Feltström

Foto: @roman_lazygeek de Unsplash



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *