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¿Cómo ser un gran líder gracias a elementos del coaching?

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A día de hoy, numerosas empresas de prestigio ya han implementado herramientas de coaching en su liderazgo. No cabe duda que cualquiera que tenga personas a su cargo, debería fomentar herramientas de coaching para el buen desarrollo de su equipo. De aquí nace la denominación 

¡No te des por aprendido! – Neuroplasticidad

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El cerebro humano es extraordinariamente plástico, pudiéndose adaptar su actividad y cambiar su estructura de forma significativa a lo largo de la vida, aunque es mucho mas eficiente en los primeros años de desarrollo (periodos sensibles para el aprendizaje). La experiencia modifica nuestro cerebro continuamente 

10 razones para implementar la Inteligencia Emocional en el Trabajo

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Aún siendo una exigencia legal para todas las empresas, la intervención en el ámbito de la prevención de riesgos psicosociales, resulta ser escasa en muchas de ellas. Se requiere desarrollar estrategias oportunas para conseguir mayor nivel de salud y bienestar en los empleados, y aquí es donde muchos fallan o no logran poner el enfoque correcto. Resulta asombroso cuando se ha demostrado en diversos estudios que la satisfacción de los empleados tiene un reflejo directo en los resultados. El truco para lograr mayor eficacia y eficiencia, a parte de reducir la accidentalidad laboral, esta en la mejora de los entornos psicosociales. ¡Implementar la inteligencia emocional en el trabajo es el modelo con el que todos ganan!

La inteligencia emocional, una necesidad indiscutible

La inteligencia emocional está incrementando y avanzando en la persecución de entornos psicosociales más saludable en las organizaciones. Estudios avalan que el éxito y la eficacia laboral depende de un 20% de las competencias técnicas que poseen los profesionales y en un 80% del nivel de competencias sociales y emocionales que posean los miembros de la organización. Dado estos datos, las investigaciones sobre los impactos de las emociones en el ámbito laboral han multiplicado. Resultando en que los estados de ánimo y la disposición general al rendimiento, la toma de decisiones, la creatividad, la capacidad de colaboración, la motivación laboral o el liderazgo, tanto en lo positivo como en los negativo repercuten.

A parte de la repercusión que tiene en el éxito y la eficacia laboral, la inteligencia emocional sirve como factor protector frente a las adversidades y situaciones de estrés. Es decir, es una manera de aumentar la resiliencia. Una alta inteligencia emocional ayuda mejorar la resistencia a estas situaciones de modo que resulten menos amenazantes y como oportunidad de aprendizaje. Disponen también de mayor eficacia personal y de mayor capacidad de adaptación. 

“Es muy importante entender que la inteligencia emocional no es lo opuesto a la inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la mente. Es la exclusiva intersección entre ambos.” – David Caruso

Empresas evolutivas por implementar la inteligencia emocional

Más y más empresas logran entender los beneficios que aportan implementar esta estrategia. Apuestan por la dura labor que tiene modelar entornos saludables y por ello resulta de gran importancia empezar implementándolo por la dirección de empresa. Los directivos son los que en primer lugar deben asumir que las emociones tienen una unión indivisible por naturaleza y no se debe tratar de erradicarlas. Se trata de aprender a gestionarlo y desarrollar dicha habilidad en el resto del equipo. 

“El reto de un líder es ser fuerte pero no grosero. De ser amable pero no débil. De ser humilde pero no tímido/a”. – Jim Rohn

¿Porqué implementar la inteligencia emocional en el trabajo?

Si mejorar el éxito y la eficacia laboral no resulta una razón lo suficientemente beneficiosa, te expongo 10 razones menos generalizadas que, una organización emocionalmente inteligente consigue mejorar:

  1. Trabajadores más sanos, motivados y satisfechos.
  2. Orgullo de pertenencia a la empresa.
  3. Favorecer la retención de talento.
  4. Mejora el clima y la organización de la empresa.
  5. Crea entornos saludables y seguros.
  6. Reduce el absentismo y la rotación de personal.
  7. Disminuye la accidentalidad, las enfermedades profesionales, los problemas y las enfermedades relacionadas con el trabajo.
  8. Reduce el estrés y ayuda a conservar la energía.
  9. Mejora la imagen corporativa mediante la proyección de la empresa que realizan los mismos trabajadores, los clientes, y los proveedores.
  10. Convertirse en una empresa atractiva para otros profesionales y captar nuevos talentos.

La mejora en publicidad

Numerosas empresas invierten capital en conseguir un buen “Employer Branding”, un término que se usa comúnmente para describir la reputación de una organización como empleadora, y su propuesta de valor hacia los empleados. Mirando más de cerca las dos últimas razones mencionadas, no existe mejor publicidad que la proyección realizada por los empleados sobre la organizaciones. Son las historias reales las que cuentan así que finalizo con la siguiente reflexión, ¿qué historia quieres que se cuente sobre tu empresa?

Cristina J. Feltström

Foto: Brooke Cagle de Unsplash

4 errores al cerrar un ciclo

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Cada ciclo tiene un comienzo, un desarrollo y un final. Cada fase es necesaria y aprender a cerrar cada uno de los ciclos es importante para poder progresar y no quedarnos retenidos en él. Este cierre interfiere en lo que se hará en un futuro. 

¿Cómo trabajar la automotivación?

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Mantener una mentalidad emprendedora y positiva ante las adversidades no siempre es trabajo fácil. Mantenerse motivado en la consecución de los objetivos puede resultar imposible cuando nos topamos con continuos problemas. Entonces, ¿cómo podemos dirigir mejor las emociones hacia nuestras metas? En anteriores artículos hemos hablado 

¿Porqué desarrollar la autorregulación emocional?

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Pensar antes de actuar… ¿Cuántas ocasiones nos lo habremos planteado? No siempre se logra reaccionar de manera apropiada durante una situación crítica. Para ello hay que saber controlar nuestros impulsos emocionales. Desarrollar la autorregulación emocional es lo que nos evita ser esclavos de nuestros propios sentimientos y mutar en modo Hulk cada vez que nos invaden. En el artículo anterior os hablé de la importancia del autoconocimiento, el primer componente de la inteligencia emocional. La autorregulación viene a ser el segundo componente hacia un desarrollo personal exitoso. Sigue leyendo y descubre porqué. 

¿Qué es la autorregulación emocional?

También llamado autocontrol, es la habilidad de tener control propio sobre nuestros sentimientos en distintos instantes. Se trata de aprender a reconocer nuestras emociones y así controlar los impulsos que estos desencadenan. Esta capacidad te permite lidiar y expresar las emociones, tanto “negativas” como “positivas”, de forma adecuada. De modo que seamos nosotros mismos quienes las controlamos y no del modo adverso. La autorregulación es de carácter personal, nuestra capacidad de reflexionar y así controlar nuestros impulsos.

“La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso, se ha vuelto un aprendizaje crucial de la vida” – Daniel Goleman

Los resultados de una buena autorregulación emocional

Una persona con buenas capacidades de autorregulación emocional desarrollan una buena confiabilidad, apertura al cambio o conformidad con la ambigüedad. Es capaz de pensar antes de actuar, centrando las conversaciones y los esfuerzos en las materias relevantes, y no en temas emocionales. También saben crear un clima de confianza ya que son flexibles y saben adaptarse bien a los cambios. Una autorregulación bien desarrollada también facilita la gestión de conflictos y la solución de situaciones complejas o de tensión. Además, te permite influir mejor en los demás y aprendes a asumir la responsabilidad de tus propias acciones.

¿Cómo se trabaja esta habilidad?

En primer lugar entender que desarrollar esta habilidad no es erradicar las emociones y no sentirlas. Por alguna razón existe el dicho de “aquello a lo que te resistes, persiste” y cierto es que emociones mal gestionadas, probablemente se vuelvan más intensas. Saber la función que tiene cada emoción y aprender a “escucharlas” es lo que te permitirá comprender su mensaje y a continuación, saber responder de la manera adecuada. 

Hay que tratar de desistir en clasificarlas como negativas o positivas, por muy desagradables que resulten, ya que su primordial función es transmitirte un mensaje. Una vez cumplida su función, desaparecen, siempre que no se hayan gestionado de manera errónea. En este artículo os cuento sobre las 4 errores a la hora de regular las emociones. Cuando te permites sentir tus emociones, estas aceptando su aparición y esto a su vez te permitirá ver en qué modo regular mejor dicha emoción.

Observa que resultados fisiológico desencadena en ti. Si la respiración se agita, concéntrate en la respiración plena para cambiar tu estado emocional. Ya que las emociones y y el sistema nervioso está conectados con la respiración. Si logras controlar tu respiración para volverla más relajada y calmada, te será más fácil tanto pensar con claridad y actuar menos impulsivamente. Esto puede resultar difícil para algunas personas, sobre todo cuando la emoción es muy intensa pero puede mejorar con la práctica. Al igual que la meditación y el Mindfulness, son técnicas que ayudan a la autorregulación pero requieren práctica y mejoran con el tiempo. Cada uno debe encontrar la técnica que mejor se adapte a sí mismo.

“Cuando no podemos cambiar la situación a la que nos enfrentamos, el reto consiste en cambiarnos a nosotros mismos” – Viktor Frankl

Tu propia estrategia de autorregulación emocional

Como mencionaba en el párrafo anterior, cada uno debe encontrar su método. No siempre experimentamos formas puras de cada emoción, ni las mismas emociones se manifiestan ante acontecimientos o situaciones de la vida similares. Es por ello que no hay una solución única, entender su origen para tratar la causa es la única forma de evitar que tomen el control de ser.

Cristina J. Feltström

Foto: @innernature de Unsplash

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Para iniciar con buen pie cualquier cambio hacia el desarrollo personal se requiere que las emociones se encuentren en equilibrio. No me canso de insistir que las emociones forman parte de nuestras vidas, queramos o no. Son parte de nuestra estructura cerebral y formadas por 

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La manera en que pensamos sobre nosotros mismos da forma a la vida qué llevas. Es más, no solo nos afecta en cómo nos hace sentir, también tiene un impacto en nuestros logros, nuestro desarrollo y nuestras capacidades. Es por ello que nuestra mentalidad es 

4 errores a la hora de regular las emociones

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La vida es un popurrí de emociones, algunas buena y otras no tanto. Nuestra forma de regular las emociones también puede ser variopinta dependiendo de la personalidad de cada uno. Mientras unos las evitan, otros entran en pensamientos rumiantes. Algunos los enmascaran, otros se vuelven hostiles. Muchas veces, optamos por regular las emociones con algunas de estas estrategias porque siempre las hemos gestionado así y/o porque no conocemos otra manera mejor de hacerlo. A continuación os nombraré 4 errores a la hora de regular las emociones de una manera beneficiosa tanto propia como ajena.

“Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor”. – Frederick Dodson

1. No saber reconocerla

Esta parte resulta fundamental para poder regular adecuadamente nuestras emociones. Si no sabemos reconocerlas no podemos conseguir las habilidades necesarias para regularlas. Hemos de ser sinceros con nosotros mismos y admitir que no somos seres in-afectables y que todo nos “resbala”. Estamos constantemente expuesto a emociones de todo tipo. Se trata de hacer consciente aspectos nuestros como persona. Desarrollar la inteligencia emocional nos ayudará mucho en este aspecto. Otra razón por la que el reconocimiento es importante se debe a que una parte de nuestra comunicación no es verbal e implica todo el cuerpo. Por ejemplo, la expresión facial, la mirada, el tono de voz y el lenguaje corporal. Todo ello nos puede indicar emociones que las palabras intenten ocultar. Reconocer las emociones implica ser perceptivos a los sentimientos que nos produce y posibles matices que puedan tener. 

2. No etiquetar la emoción

Una vez que ya podemos identificar una emoción hay que tratar de encontrar la causa. Solo así llegamos a entenderla. Es así porque detrás de una emoción puede haber una trama de sucesos y experiencias en los que una emoción desencadena otra. Muchas veces cuando desmantelamos la causa de una emoción nos sorprendemos de porqué se produjo. No vale simplemente decir “estoy bien” o “ estoy mal”. Saber con precisión porqué te encuentras bien o mal es fundamental para regular las emociones correctamente.

Por ejemplo sentir celos y envidia puede hacernos sentir furiosos. Aunque parece lo mismo se trata de emociones diferentes. La envidia tiene tiene que ver con el deseo de tener algo que posee otra persona. Mientras que los celos es por miedo a perder a un ser querido por otra persona. Saber ponerle el nombre correcto a las emociones nos evitará qué permanezcan difusos. Si asumimos que nuestro celo o envidia es simplemente un enfado, no estaremos afrontando la verdadera emoción, incluso llegar a gestionarla de manera equivocada.

3. Esperar demasiado

Cuando se produce una emoción al principio es de manera intensa, cuando esperamos demasiado tiempo en identificarla y gestionarla, esta va perdiendo intensidad aunque sigue estando de manera latente en nuestro organismo. Esto la vuelve algo confusa y puede desencadenar otras emociones que enmascaran la verdadera emoción inicial. Como por ejemplo la irritación, estrés, pánico, apatía. Ignorar este tipo de emociones pueden llegar afectar nuestro estado de salud mental y podrían provocar una depresión. 

4. No expresar las emociones

Si intentamos ocultar nuestras emociones, estamos ocultados sus causas y no las estamos gestionando. Expresar las emociones es un proceso de regulación que no se debe pasar por alto. Muchas veces omitimos este punto por miedo a lo que vayan a pensar los demás. Obviamente debemos aprender a expresarnos de una manera correcta y respetuosa. Debemos tener la sensibilidad suficiente para poder equilibrar nuestra emoción a la hora de expresarnos, sin ser deshonesto hacia nosotros mismos. Optar por una actitud asertiva ayuda muchísimo en este punto. Al igual que queramos expresar nuestras emociones debemos aprender a escuchar la expresión emocional de los demás. Hay veces que preferimos no escuchar para no tener que aceptar ciertas verdades que pueda ser un poco duras. 

Regular emociones en la infancia

Evitar los 4 errores a la hora de regular emociones expuestas anteriormente son algo que cada adulto debe poner en práctica. Cuanto más se practique, tendremos más opciones de convertirlo en una habilidad. No debemos olvidar nuestro deber como adulto de educar emocionalmente a los niños, seamos padres, docentes, profesores, etc. Aunque el reconocimiento de las emociones en los niños madura en distintas etapas. Lo que ellos vean y les hagamos entender es lo que aprenderán. A partir de los de 2 años de edad, los niños son capaces de reconocer las emociones básicas aunque les cuesta aún reconocer las expresiones negativas en los demás. Para ellos serían todas “caras tristes”. Sin embargo a los 4 años ya empiezan a poder diferenciar más entre tristeza, enfado, miedo, etc. Entre los 10 y 12 años es cuando ya son capaces de reconocer las emociones secundarias. 

El proceso de regular las emociones correctamente

Una vez que hemos dejado de caer ante estos errores podemos elegir la estrategia idónea para la regulación emocional. Siempre entendiendo que tal vez, la estrategia empleada hoy, pueda no funcionar mañana. O por ejemplo, las que funcionan para ti, pueden no funcionar con los demás. ¿Qué estrategias emplear? Esto será el trabajo de carácter individual, buscar el que mejor se adapte a cada uno. Una estrategia puede ser la respiración y atención plena. En anteriores artículo he hablado sobre el Mindfulness (atención plena) y cómo este tipo de práctica ayuda a regular las emociones. También os he hablado sobre el metamomento que trata de hacer una pausa de lo que está ocurriendo para volver de una manera más calmada y actuar de una manera más concienciada. 

“No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así” – William Shakespeare

Otra estrategia puede ser la revaluación que se basa en replantearse aquello que está provocando cierta emoción y buscarle una nueva interpretación. Un ejemplo personal que se me ocurrió cuando estaba buscando un regalo de cumpleaños para uno de mis hijos:

Entré en la tienda y mientras intentaba localizar un juguete concreto entré en uno de los pasillos que se había convertido momentáneamente en parte del almacén. Estaba lleno de cajas y el empleado que se encontraba vaciando una de ellas me dice algo brusco y frio. “¡Aquí no se puede entrar!” De acuerdo, pensé yo y me volví pero por dentro pensaba “¡Menudo borde! ¡Qué mala atención a un cliente!”. Replanteándomela la situación pensé: “Igual acababa de recibir un rapapolvo de su superior”, “Tal vez no le gusta su trabajo” o, “Puede estar mal pagado y por ello no se implica en su trabajo”. Las posibilidades son miles. No quita que el mismo deba trabajar su propia regulación emocional pero sí me ayudó en mi propia regulación de manera que no me lo tomé personal y volviéndome más empática hacia él. 

Si quieres profundizar más en este tema, te invito a que leas mi artículo sobre cómo domar las emociones.

Cristina J. Feltström

Foto: Hello_I´m_Nik de Unsplash

4 técnicas para la gestión emocional en la empresa

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La implementación de la inteligencia emocional en las organizaciones es algo que está en auge debido al éxito y mejoras productivas que conlleva. Una buena gestión emocional en el entorno laboral trata de una relación y aplicación efectiva del mismo y de forma proactiva, la